En la Mira de la Guerra, Carlos Baena Echeverry

EL POPE SAVA

Mientras que las escaramuzas callejeras aún hacían estragos en la pequeña ciudad de Modrica, un francotirador estaba encaramado, desde hacía varios días, en el campanario de la iglesia serbia ortodoxa. Era peligroso y taimado, y estaba bien instruido. Aquel día, Vlada, comandante de las fuerzas bosnias de la Defensa Territorial de Bosnia-Herzegovina, había conseguido, a saber cómo, penetrar junto con cuatro de sus hombres en el recinto de la iglesia, donde se encontraba igualmente la casa del pope Sava. —¡Eh, pope! —lo interpelaron—. Dile a ese macaco que baje; si no, lo volamos todo en pedazos, a él y a la iglesia. —Hijos míos —respondió el pope, un cuarentón de cintura bien prieta y cabellera grisácea—, a mí no me han pedido autorización cuando han subido armas al campanario, así pues tampoco vosotros tenéis que hacerlo para echarlos de ahí. Yo no soy sino el servidor de Dios, y nadie me pregunta mi opinión. La iglesia fue destruida. Desde los cuatro puntos cardinales, cuatro zolja, cuatro bazookas rusos, dispararon al mismo tiempo sobre el campanario. La cúpula se desplomó al tiempo que emitía un ronco gemido. Después se hizo un silencio sobrenatural. El pope Sava cogió a su mujer y a su hija y se marchó a Serbia.

Modrica, Bosnia-Herzegovina, junio de 1992
Fragmento del libro Los Bosnios de Velibor Colic

Slavoj Zizec en su texto La matriz ideológica de Hollywood  se refiere a la mediación de las realidad por medio del arte, donde narraciones abrumadoras sobre hechos violentos o tragedias son matizados por mediante la representación que el artista hace de los sucesos cruentos de una masacre, un accidente, una tragedia natural o las acciones de eliminación de seres humanos de manera sistemática ejecutados por el hombre.

Dice Zizec Casi ninguno de nosotros sería capaz de soportar, menos aún de disfrutar, una película que muestre torturas y asesinatos reales en cambio, podemos disfrutarla – al menos hasta cierto punto- como ficción: cuando la verdad es demasiado traumática para afrontada directamente sólo puede ser aceptada bajo la apariencia de una ficción”.

Sin embargo ¡Cómo conmovernos ante estas tragedias humanas, desgarradoras, como las sucedidas en la Guerra de los Balcanes en Bosnia! si no fuese por los videos grabados de en tiempo real de soldados disparando sistemáticamente por la espalda a un grupo de musulmanes en una de las masacres acaecidas durante la guerra, o las desgarradoras fotografías de los campos de concentración ,las fosas comunes o las grabaciones de francotiradores disparando a la sociedad civil de una ciudad como Sarajevo, mientras huyen de un edificio recién impactado por la artillería .

Aun así, con lo perturbador que resulta presenciar dichas escenas, estamos lejos de sentir lo que verdaderamente  padeció un sobreviviente, aun si escucháramos su relato, del cual se ha llegado a sospechar en tribunales o en los testimonios íntimos entre las familias de los mismos implicados; donde se alude a un grado de trastorno o perturbación mental del afectado por los sucesos experimentados.

Zizec aclara que  ante esto, acontece la  resignificación implícita en la representación artística La pregunta clave es, por supuesto, ¿qué tipo de descripción se busca aquí? Sin duda, no se trata de un registro realista de la situación, sino más bien de lo que Wallace Stevens denominó la <<descripción sin lugar» propia del arte. <<Lo que parece es y en esta apariencia todas las cosas son>>.

En este sentido, la obra “Francotirador” (2007) de Adela Jusic, artista Bosnia, se inserta en estos dos conceptos, la resignificación y la descripción sin lugar, en el sentido de la representatividad que la artista desarrolla durante el video: una imagen de un hombre fuertemente armado, un soldado de la guerra, sobre el cual, la mano de Adela Jusic va dibujando un círculo rojo sobre su ojo derecho,  una mancha que va cubriendo parte del rostro, hasta que una voz en off declara con las siguientes palabras: “Mi padre, el francotirador, recibió un disparo de otro francotirador en su ojo derecho.” Esta última afirmación no sólo nos contextualiza con lo que vemos en el video sino que  también define el carácter autobiográfico de la obra. Desde el inicio de la guerra en Bosnia y Herzegovina, el padre de la artista era un francotirador para el ejército de Bosnia. El 3 de diciembre de 1992, cuando entró en territorio enemigo fue asesinado por un francotirador.

francotirador 2     francotirador 1  francotirador  3jpg“Francotirador” video, Adela Jusic, 2007, duración 4:09 minutos

Así, el “El Francotirador” se visualiza a la luz de la importancia personal de su contenido, llama inmediatamente la atención por su lenguaje claro y neutro de formas. No es ni un recordatorio sentimental de un padre que murió demasiado joven, ni tampoco es un intento de presentar su servicio militar como un hecho heroico. La fotografía que aparece no es la imagen estándar de un héroe orgulloso, sino más bien una imagen aleccionadora de un hombre en uniforme.

Al mismo tiempo esta imagen también conduce a despersonalizar las víctimas de la guerra, lo cual fue el caso, como se demuestra en el video, con la lista sin emociones de  las bajas que de su padre dio a soldados Bosnios mes a mes, victimas reducidas a meros números en un cuaderno.

En el trabajo de Adela Jusic es recurrente el tema de la guerra , el video que registra el performance ” Nunca voy a hablar de la guerra de nuevo “ lo corrobora, en esta  pieza  dos artistas se repiten continuamente esta frase, creciendo gradualmente la irritación  por su incapacidad para evitar el tema. El punto es que, en realidad, los artistas de Bosnia no tienen otra opción. No sólo la conversación diaria en Bosnia es volver continuamente a la guerra y los intentos de escapar de esta están condenados al fracaso. Tal es la ubicuidad de las imágenes de la guerra, en documentales, revistas y arte, que están atrapados en un dilema, hablar de la guerra y jugar a la víctima; tal vez una manera de hacer catarsis sobre este doloroso episodio.

performande adela jusicVideo del performance “Nunca voy a hablar de la guerra de nuevo “Adela Jusic

De esta manera, los artistas jóvenes Bosnios que vivieron la guerra durante los primeros años de su niñez, están fuertemente marcados por los crueles episodios de esta barbarie que sucedió hace apenas veinte años y que es declarada la guerra más desgarradora después de la segunda Guerra Mundial.

Este video, así como buena parte de la obra de Adela Jusic nos vuelve a situar entre la realidad y la mediación de esta por medio del arte, es evidente que en la memoria de estos jóvenes artistas esta la huella indeleble de las masacres, los incendios a poblados musulmanes donde se arraso con lo material y lo humano no sin antes vilipendiar a sus padres. madres, hermanas y abuelos, en una campaña sistemática de estigmatización y limpieza étnica que abarco cinco cruentos años.

Queda entonces para finalizar la pregunta que la misma Adela Jusic se hace “¿Qué significado tiene un artista en nuestra sociedad?” y desde esta, examinar sobre la función del arte en el proceso de sanación y reconciliación después de un episodio de guerra o si la presencia continua de imágenes haciendo referencia a episodios dolorosos en los medios ayuda en esta causa.

Es tal vez desde la resignificación que se hace a través del arte  un camino que lastima menos a los implicados y permite generar otras preguntas y otras lecturas que le faciliten a un país como Bosnia rutas de reconciliación. Aun así, en  lo más recóndito de la memoria de estos sobrevientas de la guerra está grabada la impronta de las cruentas imágenes de esta barbarie que finalizo por fraccionar a la Yugoslavia, que parecía indivisible durante el férreo mandato de Josip Broz Tito.

Bibliografía

Web grafía

https://mnemoscape.wordpress.com/2013/06/19/adela-jusic-the-sniper/

https://adelajusic.wordpress.com/

https://adelajusic.wordpress.com/works/the-sniper/

www.balkaninsight.com/…/article/sarajevo-sniper-video-game-dr

http://elpais.com/autor/slavoj_zizek/a/

 

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